¿Qué te viene a la cabeza cuando escucha el término activismo digital? Probablemente acciones como el 15M o técnicas de partidos políticos de reciente creación como Podemos, ya que muchas veces se relaciona con manifestación o protesta. Pero la realidad es que es mucho más que eso, y según dice la Real Academia Española “se entiende por activismo la estimación primordial de la acción” en contraposición al quietismo.

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Partiendo de esta base ¿por qué no usarlo como herramienta de marketing en la empresa? Son muy pocos los casos existentes, pero eso exactamente es lo que da la oportunidad de innovar.

 

Caso de activismo digital de la empresa I Love Pizza

La marca “I Love Pizza” lanzó la Pizza Ninja en Guayaquil (Ecuador), es un caso de empresa que ha usado el activismo digital. Todo sucedió cuando crearon el concepto “pizza ninja” para conseguir que los usuarios pudiesen entrar con su pizza en el cine del centro comercial donde estaba prohibido, y les obligaban a tener que comprar comida cara y de mala calidad en el propio cine.

Para conseguir esto crearon una pizza con un formato más compacto que le permitiría al usuario pasarlo escondida, y en base a ello crearon un storytelling donde parte de la historia te decía que no abrieses el envase de la pizza hasta después de los anuncios antes de empezar la película en el cine, porque venía muy caliente y era ese el momento adecuado para comérsela.

Consiguieron movilizar a la gente en un contexto muy local haciendo que muchos conociese esta pizzería, convirtiéndola en la marca de comida nº1 en Facebook en Ecuador. A continuación te invito a ver el video resumen de la campaña, cuya inversión fue inferior a 2.000 $:

 

Pero ¿por qué podemos considerar esta campaña activismo digital? Porque básicamente busca el “luchar” por algo que consideran injusto la empresa y los usuarios, y esta “injusticia” ha sido creada por un tercero.

El activismo nace siempre de una situación adversa o injusta, y con las nuevas tecnologías y redes sociales, la potencia del activismo se refuerza usando el llamado crowdsourcing, donde colaboramos con los clientes para la obtención de un objetivo basado en el bien común.

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Por ejemplo el famoso Ice Bucket Challenge podemos considerarlo un tipo de activismo digital , que empezó por la influencia de determinados personajes públicos y que contribuia a un proyecto por el bien social, donde una asociación apostó por su uso.

Por lo tanto, podemos crear acciones de activismo digital en nuestras empresas que busquen una mejora social en determinado entorno, mirado desde un punto de vista de responsabilidad social corporativa, eso si, para que sea efectivo de ser un tema global que sea capaz de generar impacto, ya que de lo contrario el apoyo y con ello el alcance será muy pequeño.

¿Por qué no una marca de telefonía móvil puede trabajar en crear un estudio para retrasar la calvicie en las personas más jóvenes y contribuir a un problema cada día más generalizado? ¿Suena raro? Eso es lo bueno, cuando algo es distinto, diferente y que no te esperas, mayores son las probabilidades de éxito.

Quiero agradecer a Jorge Ávila la inspiración y datos para escribir este post, sin la conversación que mantuvimos hace unas semanas en Guatemala, no habría sido posible. Gracias Jorge.

 

¿Consideras que el activismo digital puede ayudarte en tus acciones de marketing?

 

via Juan Merodio http://ift.tt/1CKFXw4

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